Santiago, octubre de 2026. Solicitar factoring en Chile puede ser un proceso sencillo o engorroso. Para evitar esto último, hay documentos y condiciones que conviene revisar con detención antes de autorizar una cesión.
La importancia de comprender los documentos legales
Además de tu factura electrónica emitida en el portal del SII, el RUT de tu empresa y los datos del representante legal, el paso más importante antes de autorizar cualquier cesión es entender con claridad los documentos legales que vas a firmar y las condiciones que estás aceptando. En el aspecto formal, hay dos que requieren una explicación completa antes de firmar o entregar la cesión, pues informan sobre las responsabilidades y garantías asociadas a la operación.
Contrato de factoring: Establece las reglas entre tu empresa y la financiera, y considera aspectos como las tasas, los plazos y las obligaciones de cada parte.
Declaración para la UAF (Unidad de Análisis Financiero): Documento obligatorio en Chile que certifica el origen lícito de los fondos y previene el lavado de activos.
Una vez aceptada la cesión, es importante saber qué responsabilidades asume cada parte. Al recibir tu factura cedida, la principal obligación de la empresa de factoring es hacerse cargo del proceso operativo y de la gestión completa del cobro ante el pagador final. Así te liberas de la carga administrativa de perseguir el pago y puedes concentrarte en otras urgencias de tu negocio, mientras la financiera administra tu documento.
Asimismo, dentro del proceso previo, hay situaciones que se deben revisar con anticipación para que no retrasen o, incluso, impidan la operación.
Revisión financiera previa
Antes de aceptar una factura, la empresa de factoring debe realizar una evaluación preventiva para proteger la salud financiera de ambas partes. Por ejemplo, se verifica que la empresa cedente no mantenga publicaciones en Dicom con la banca u otros factorings, y que no registre deudas vencidas con la Tesorería General de la República (TGR).
Si estos indicadores no se identifican a tiempo, pueden retrasar el proceso e incluso impedir la transacción, alterando la planificación del negocio.
Por último, es importante saber a lo que se expone el pagador si se retrasa con sus obligaciones. En este caso, se aplica una tasa de mora: un cobro o interés adicional sobre el monto de la factura por cada día sin pago. Conocer este porcentaje de antemano permite calcular con exactitud los costos en caso de un atraso de tu cliente.
En el financiamiento empresarial, la transparencia no es negociable: la regla de oro es no avanzar ni autorizar nada mientras existan dudas sobre las obligaciones o costos que asumirá tu empresa.
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